The Walking Dead, finalizó su séptima temporada este fin de semana con el episodio 16 llamadoThe First Day of the Rest of Your Lives con un desenlace que complació a la audiencia y despertó el deseo de venganza en muchos de sus fans. Por otro lado, ¿la serie de los caminantes está agotada? Confía en la fidelidad de los espectadores para atreverse a jugar con fuego o quizá la culpa sea nuestra por las altas expectativas que habíamos puesto en la séptima temporada y porque, a estas alturas del partido, nos cuesta abandonar la serie. Ellos lo saben y esa es la razón del fracaso de esta temporada, desgraciadamente seguimos viendo una serie que lleva semanas sin dar mucho más que minutos y minutos de aburrimiento en una trama que no parece tener fin o esperando el momento en que la historia cambie su rumbo y pensar que ser perseverante vale la pena.

Tras una primera mitad de temporada soporífera, The Walking Dead regresa con los niveles de expectación por los suelos. Los personajes están dispersos y muchos de ellos no son relevantes. Las nuevas incorporaciones no han llegado a lucir del todo. Ni siquiera han sacado provecho a un villano cruel como Negan que en algunos momentos solía ser una caricatura más, sin embargo, en el arranque de la temporada cobro personalidad y logró la aceptación de los fanáticos.

The Walking Dead

Final de temporada

La estructura del episodio es muy extraña y un poco confusa por esos flashbacks que revive Sasha mientras está convirtiéndose en zombi. Está bien empleada la táctica de intrigar al espectador y de emocionarlo, pero también pausa el episodio y se convierte en algo repetitivo. Sin embargo, al traer de regreso a Abraham, es probable que sea uno de los elementos favoritos de los fans, al igual que el argumento final de Maggie el cual da una seria despedida de Glenn.

Y sucede lo que veníamos esperando desde hace muchos episodios; vemos esa unión de varias comunidades para acabar con el reinado de Negan. El momento interesante, cuando tememos ya por la vida de Carl de repente hace acto de presencia la tigresa de Bengala de Ezekiel marcando un giro radical de los acontecimientos: el disparo de entrada al enfrentamiento de los “pueblos libres” contra los salvadores y sus aliados los chatarreros.

Lo frustrante del episodio es que da la sensación de que hemos estado caminando en círculos hasta llegar a ese momento y que esa gran guerra que se nos prometió tendrá que esperar a la próxima temporada.

The Walking Dead

 The Walking Dead es un zombi

La sensación de que estamos ante una de las peores etapas de The Walking Dead también se ha reflejado en los datos de audiencia. El final de la temporada pasada bajó un 27% respecto a los datos del octavo capítulo de la sexta temporada. Con el regreso de la serie las cifras se han recuperado un poco, más sin embargo, el aburrimiento general se refleja en el abandono de algunos espectadores.

Otro factor que influye en la desilusión de los fans son los efectos especiales o errores técnicos que los rodean. Nadie puede entender como un tigre de bengala es tan bien diseñado y realista hasta en el último momento y un siervo  se presenta realizado con CGI y, para sorpresa nuestra, el resultado es ridículo, los más fanáticos de la serie dicen que es realmente vergonzoso y que es la peor escena de The Walking Dead en sus siete temporadas.

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The Walking Dead es una de las series mejor valoradas en cuanto a efectos especiales, destacando el trabajo en maquillaje y caracterización gracias a Greg Nicotero. De hecho, recientemente se alabó el trabajo de caracterización del ‘zombi Mad Max’ definido como el zombi más ‘épico’ hasta la fecha, con armadura de pinchos y acero incrustado en el cráneo. Pero mientras vemos en acción al zombi más cool de la serie, es aplastado por bolsas de basura. Bueno, era lógico que Rick no podría morir y mucho menos siendo a manos de los chatarreros.

Otro trabajo muy impresionante de Greg Nicotero, fue la situación de los zombis que salian de las playas cerca de Oceanside con conchas y corales incrustados.

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¿Qué podemos esperar de la temporada 8?

The Walking Dead necesita dar un golpe en la mesa. En primer lugar esperemos que los responsables de la serie tomen nota y encuentren un ritmo más razonable y homogéneo: no es necesario que nos lleven a un infierno tan doloroso como el de la desgarradora muerte de Abraham y Glenn ni que nos tengan en el limbo durante cinco episodios cazando moscas y que tengamos que esperar hasta el final de la temporada para que lleguen los momentos importantes de la serie.

Esperemos que no terminemos sumándola a la lista de series que deberían haber terminado hace tiempo y consiga revivir. Porque ahora mismo, The Walking Dead es un zombi.