Una vez más pudimos ver una historia de Disney con personajes reales (live action). A pesar de las críticas hacia LeFou, el personaje gay que la mayoría criticó por ser un mal ejemplo para los niños, y los comentarios acerca de si sería o no idéntica a la original, el 17 de marzo pudimos acudir a los cines para ver La Bella y la Bestia.

bella-y-bestia-752x440

El director de la película, Bill Condon, es ganador de un Oscar por mejor guion adaptado gracias a la película “Dioses y mounstruos”. Por esta razón, no era difícil deducir que “La Bella y La Bestia” podría ser casi idéntica a la película animada. Desde el inicio podemos observar escenarios que parecieran una copia de lo que se vio hace 26 años. Aunque es algo que se pudo observar en el trailer, no se esperaba que toda la película fuera así de parecida.

Las quejas acerca de la elección de personajes, específicamente, Emma Watson, fueron frecuentes; sin embargo, existen muchas variantes para la evaluación de éstos mismos. En primer lugar, el espíritu feminista que tiene Emma. Esta actriz que con sólo verla puedes notar su esencia intelectual y muy afín con las características de Bella. Es por eso que Watson era la actriz idónea para el personaje, aunque a muchos no les pareciera “apta” para interpretarlo. Por otro lado, tenemos a Gastón. Luke Evans se esforzó demasiado -o no- en hacerla del galán cretino y arrogante. Es, quizá, el personaje que se llevó gran parte de la película al hacer una interpretación casi idéntica a la película animada. También está el padre de Bella que -como siempre- mantuvo su plan de víctima y de locura hasta el final. Y por supuesto, La Bestia y sus sirvientes que son quienes le agregan la magia a la película.

beauty_and_the_beast_ver6_xlg-1

A simple vista pareciera que en varias escenas el CGI predomina; sin embargo, en la mayoría de la película es posible apreciar cada detalle de La Bestia. Aunque hay momentos en los que no es compatible por completo con Bella y algunos movimientos se ven un poco forzados, son mínimos comparados con el resto de la película.

Finalmente tenemos a la banda sonora. Alan Maken, quien fuera también el encargado de la música en la película animada, dirigió el soundtrack de este live action. Se agregaron tres canciones a la banda sonora original -no son malas, pero no parecían ser imprescindibles- y los cambios en las canciones ya conocidas fueron mínimos. Acompañaron cada momento de la película, que en ocasiones parecía ser más un musical, y que se alargó a 129 minutos donde apreciamos toda la magia de Disney.