Las personas por lo general no tienen el hábito de ahorrar y/o no saben cómo administrar su dinero, además gastan el dinero a plazos cortos, por lo que pierden el control del mismo. Estos son algunos de los malos hábitos que se tienen cuando se trata de ahorrar.

  • La mayoría gasta sus quincenas como si fuesen ricos; compran mucho y compran caro. Si no son ricos o millonarios, no deberían aparentarlo.
  • Al no ser sistemáticos con el dinero, no hay disciplina ni en los ahorros ni en los gastos. Si además de no ahorrar, acumulan deudas poco a poco del monto que sea, se entra en crisis económica.
  • Siempre tengan un plan, una meta, algo en qué gastar; por y para qué ahorrar. Si aún no se tiene una razón para ahorrar, es bueno ahorrar de todos modos. Pero generalmente eso no se da, pues siempre se tiene un motivo para gastar dinero; por lo que siempre es necesario tener claras las prioridades.
  • Los mexicanos tenemos la costumbre de quejarnos más de lo que nos comprometemos: de poner pretextos en vez de dar soluciones y de vivir en el presente sin pensar en nuestro futuro económico.
  • Al no darle importancia al dinero; no hacemos nada por adquirirlo, lo cual es peor. Y entonces, no sólo se tiene un problema económico sino también psicológico.

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  • Uno de los errores que se cometen con frecuencia, es cuando hay promociones, rebajas y descuentos. Las personas no compran productos porque les haga falta, los compran porque “está barato”, y esto ocurre porque tienen la errónea idea de que ahorran una buena cantidad (por lo general esto no aplica en la comida, pues esa sí es indispensable). Por ejemplo: si ven una prenda que tiene el 30% de descuento, se cree que se ahorra ese 30%, cuando en realidad se están gastando el 70%.
  • Cuando dicen “el dinero no es la felicidad”, es mentira. Tristemente el dinero sí es la felicidad. Enamorarse no lo es todo y no es suficiente, pues no viven ni comen amor. El dinero sí es necesario, pues con éste se puede tener salud, educación, conocimientos, una buena preparación, un hogar, es simple: el hecho de conocer el mundo no sería posible sin dinero.
  • Por otro lado, los que realmente saben cómo administrar sus gastos son personas que incluso quieren hacer inversiones, y cuando invierten, no arriesgan demasiado, pues están conscientes del presupuesto que manejan; no le juegan a la suerte y siempre se mantienen informados.
  • Una buena estrategia de ahorro puede ser, comenzar desde jóvenes, administrando gastos que se realizarán a corto y largo plazo. Si no se es lo suficientemente joven, los ahorros a corto plazo se pueden hacer en casa y los de largo plazo, en el banco.