EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1968

Perspectiva e historia.

EL PRESIDENTE.

Gustavo Díaz Ordaz nació en Puebla el 12 de marzo de 1911. Se recibió como abogado de la Universidad de Puebla en 1937; fue oficial mayor de la secretaría de gobernación durante la administración de Ruiz Cortines y titular de ella durante la administración de López Mateos. Fue el presidente de México durante la época que va del año de 1964 hasta el 30 de noviembre de 1970. Fue un presidente que se ganó el odio de todo el pueblo mexicano. Díaz Ordaz obtuvo la presidencia de su predecesor, Adolfo López Mateos; sin embargo este último tenía el cariño del pueblo mientras que el primero despertó inquina entre la población.

Díaz Ordaz, a pesar de sus talentos, se le recuerda con odio en los libros de historia porque no supo controlar la crisis que soportó el sistema y que fue provocada por un movimiento estudiantil; Ordaz respondió con la fuerza provocando la matanza del dos de octubre de 1968. Amante del orden y de las reglas, y de carácter serio, el presidente trajo un gobierno autoritario, cuya consecuencia fue la tragedia de Tlatelolco, pues debido a su carácter, no soportaba ninguna oposición. Los eventos que mancharon la reputación de Díaz Ordaz, fueron: la represión del movimiento médico de la Asociación Mexicana de Médicos, Residentes e Internos con motivo de alza en el salario (1968), renuncia forzada del rector de la Universidad Nacional, cese de las actividades del director del FCE, y la  represión de los movimientos estudiantiles que comenzaron desde 1966 (Villalpando, 2011).

El gobierno del presidente  Ordaz, fuera de los acontecimientos mencionados arriba, puede decirse que cumplió con sus objetivos. Durante su mandato se gozó de la más baja tasa de inflación desde 1930 (2.7% anual)  y la más alta tasa de crecimiento desde 1921 (3.3%), estabilidad en el mercado de divisas y un salario remunerador para las familias de los trabajadores. Además durante su gobierno se celebraron los juegos Olímpicos en México, para lo cual construyó estadios, pistas de entrenamiento y reparó las carreteras. También se realizó una reforma electoral para reducir a 18 años la edad mínima para votar; por otro lado México estuvo a la vanguardia en el diseño del Tratado de No Proliferación Nuclear en América Latina.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

A los ojos del presidente

Para Díaz Ordaz el movimiento estudiantil de 1968 siempre fue provocado por los estudiantes precisamente para que no pudieran celebrarse las olimpiadas programadas para el 12 de octubre de ese año. El presidente pensaba que las mentes de los jóvenes estaban trastocadas por grupos radicales y extremistas que solo buscaban alterar el orden. En efecto, el presidente Díaz Ordaz veía en la juventud el umbral de una nueva energía revitalizadora; sin embargo, estaba consciente de cómo debía comportarse la juventud.  Se lee en su tercer informe de gobierno: “En todo joven hay una materia esencialmente limpia, generosa, idealista…Cuando he estado cerca o entre ellos… he sentido que somos nosotros los mayores…quienes tenemos el deber… de ayudarlos a que sus dudas desaparezcan o sus problemas no los confundan, no los desorienten; de escucharlos con ánimo abierto, sin querer imponerles condiciones que, pueden creer, son prejuicios nuestros o una autoridad que no les da el derecho de explicarse ni les explica por qué se les impone o en qué se funda. (Dirección de servicios…, 2006, p. 190,191).

Por otro lado, las palabras que acabamos de mencionar de Díaz Ordaz se ven eclipsadas después de que se hizo público lo que le dijo a Ricardo Garibay sobre los estudiantes que se estaban manifestando, a saber: “Esos hijos de la chingada no son juventud ni nada. Parásitos chupasangre. Pedigüeños, cínicos, analfabetas”(Villalpando, p. 646).

Debemos recordar que el presidente Díaz Ordaz era un hombre fascinado por el orden y el trabajo duro, conocía los efectos jurídicos que traerían cada una de sus acciones, conocía sobre teoría del poder y teoría del derecho, por la misma razón se puede presuponer que conocía sobre la eficacia e ineficacia de la norma y que para él, el orden debía prevalecer costara lo que costara.

Menciona Díaz Ordaz en su cuarto informe de gobierno de 1968 que : “El orden jurídico no es una simple teoría, ni un capricho; es una necesidad colectiva vital; sin él no puede existir una sociedad organizada” (Dirección de servicios…, 2006, p. 263).

Para el presidente ceder ante las pretensiones de la juventud trastocada era abrir el paso a la anarquía y él antes de abrir el paso a al anarquía iba a recobrar el orden con una dictadura, así lo mencionó el: “Aunque gobernar no es imponer la voluntad del gobernante sobre el gobernado, si eso se necesita para imponer el orden, eso haré” (Villalpando, p. 648). Por esas razones tomó la decisión de llamar al ejército mexicano para reprender a los efebos. Veteranos de la revolución, militares y la dirigencia charra del sindicato de los ferrocarriles lo apoyaban en sus atropellos contra la comunidad estudiantil.

Nos preguntaremos ¿acaso el orden fue lo único que motivó a Díaz Ordaz a utilizar las fuerzas armadas contra los estudiantes manifestantes? En realidad el presidente Díaz se sentía identificado con México, en su pensamiento y en el de sus colaboradores el presidente era la imagen que representaba al país y Díaz Ordaz jamás dejaría que tocaran al país, el mismo mencionó: “Que no sienta yo que tocan a México, porque la respuesta no tendrá límite ni fin” (Villalpando, p. 652). ¿Qué sucedió? que los estudiantes al llegar al zócalo tocaron la imagen del presidente al llamarlo chango hocicón, asesino, gorila. Entonces el Díaz Ordaz desató la fuerza militar contra los estudiantes, fuerza que impactó no solo a ellos sino a quien estuviera cerca. El resultado de la crisis del dos de octubre fueron, según el Soledad Loaeza (2010), 46 muertos y menos de 100 heridos, más de 1000 personas arrestadas y 276 que permanecieron en la cárcel hasta que fueron amnistiados por el presidente Echeverría en 1971 (p. 692).

 

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A los ojos de los estudiantes

El 22 de julio de 1968, en la Ciudadela, estudiantes de la preparatoria Isaac Ochoretena y del IPN se encontraban jugando un partido de futbol que terminó en riña, al día siguiente los alumnos de preparatoria agredieron con piedras y palos a los estudiantes del IPN, quienes más tarde contraatacaron a los primeros. Debemos mencionar que estos hechos ocurrieron frente a la presencia de los granaderos quienes solo respondieron a los ataques de los alumnos del IPN mas no los de los de preparatoria. Los alumnos del IPN fueron agredidos por cuerpos granaderos al igual que algunos empleados y maestros de la institución. (Della Roca, 2009)

Los alumnos ante esos atropellos exigieron la renuncia del Jefe de la policía capitalina y destitución de los responsables de la agresión, así como una garantía de que la institución sería respetada por la policía. Ante la inactividad del gobierno, organizaron una manifestación para el 26 de julio del mismo año. Durante su manifestación se enteraron de la supuesta muerte de un estudiante que fue golpeado por los granaderos el 23 de julio, por lo que  los jóvenes se dirigieron al zócalo (sin lograr llegar), donde fueron golpeados y atropellados por granaderos. Ese mismo día, a la preparatoria Nacional num. 3 llegó otro grupo de granaderos que lastimó a varios estudiantes sin motivo reconocido, se dice que cinco estudiantes murieron y varias decenas fueron detenidos. La policía dijo que la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) había pedido su auxilio. Ante esto varios planteles se reunieron el 28 de julio para plantear una huelga general.

El 30 de julio de 1968, durante la madrugada un grupo de granaderos penetran las puertas de las preparatorias 1 y 3 fueron tiradas a punta de bazuka junto con los alumnos que se encontraban detrás de la puerta. Javier Barros Sierra, el primero de Agosto organizó una manifestación memorable protestando contra la violación a la autonomía de la Universidad.

Las pretensiones de los estudiantes eran las siguientes: 1.Destitución del jefe de la policía de la ciudad eliminación del euro de granaderos; 2. Supresión del delito de disolución social que consignaba el Código Penal; 3. Libertad de presos políticos; 4. Indemnización a las familias de los estudiantes afectados.

Oriana Falled narra los hechos del 2 de octubre, resaltando lo siguiente: “Llegué a las 4:45 y la plaza estaba casi llena. Subí a la terraza del tercer piso en que se hallaban los líderes… Los líderes tenían planteado anunciar una huelga de hambre para luego marchar a las instalaciones escolares ocupadas por el ejército, [se hizo el anuncio]y en ese momento un helicóptero apareció sobre la plaza, bajando, bajando, bajando. Unos segundos después lanzó dos luces verdes sobre la multitud… No más de tres segundos después se escuchó el fuerte ruido de los carros militares acercándose y estacionados alrededor de la plaza. Los soldados saltaron con sus ametralladoras y abrieron fuego inmediatamente. No al aire, como para amedrentar, sino contra la gente. En seguida nos dimos cuenta que en los tejados había más soldados con ametralladoras y pistolas automáticas. Habían estado ocultos…. En ese momento ya había un fuego intenso de los soldados abajo… al mismo tiempo escuché una gran explosión que me recordó a Vietnam. (Della Roca, p. 59)

El gobierno se volvió incapaz de resolver un conflicto por la vía institucional, la vía de la racionalidad, no quiso combatir los terribles atropellos que la policía realizó ni tampoco quiso reconocer su miedo ni sus errores y, por medio de las actuaciones violentas, realizó el genocidio de la década de 1960, contra el grupo de estudiantes manifestantes. Díaz Ordaz, después de celebrados los juegos olímpicos, declaró: “De lo que estoy más orgulloso es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país del desorden, del caos, de que se terminaran las libertades que disfrutamos” (Villalpando, p. 657).

FUENTES DE INFORMACIÓN

DELLA ROCA, SALVADOR MARTÍNEZ (2009). Voces y ecos del 68. México. Editorial: Porrúa, 389p.

DIRECCIÓN DE SERVICIOS DE INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS; SUBDIRECCIÓN DE REFERENCIA ESPECIALIZADA (2006). Informes presidenciales, Gustavo Díaz Ordaz. México. Editado por: Centro de Documentación, Información y análisis – Cámara de Diputados LX Legislatura. Consultado el 13 de noviembre del 2016. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/re/RE-ISS-09-06-13.pdf

LOAEZA, SOLEDAD (2010) Modernización autoritaria a la sombra de la superpotencia, 1944-1968. Consulado en: Historia general de México. Capítulo 14. México. Editorial: El Colegio de México, 818 p.

VILLALPANDO, José Manuel; ROSAS, Alejandro (2011). Presidentes de México. México. Editorial: Planeta Mexicana S.A. de C.V., edición en booket formato e-pub. 1056 p.