Vilar, no me conoces, sin embargo yo a ti sí, y vaya que hacerlo ha sido una de las cosas que no me arrepiento ni un solo segundo. Soy atlantista por herencia: mis abuelos y mi padre, son azulgranas desde que tienen memoria y a partir del día en que nací, no han parado en inculcarme esta alocada, a veces triste pero casi siempre feliz tradición de irle al Atlante.

Te escribo con mucha incertidubre sobre hacia dónde llegará esta carta, que no tiene otro objetivo que agradecerte lo mucho, que aunque no lo sepas, hiciste por mí, y por muchos aficionados más. Soy admirador tuyo desde hace trece años, y no miento. Te vi jugar en tu partido debut y desde ahí, mi abuelo y yo, supimos que eras un jugador diferente, y que al menos yo, a los 9 años que tenía en aquel entonces, no había visto jugar a un portero con el estilo que tú dominabas por completo.

Fueron pasando los juegos, y vaya que no nos equivocamos contigo. Eras un portero diferente, un portero hecho a la medida para el Atlante, un portero profesional y hasta un día de Abril del año 2006, descubrí que eras mucho mejor persona de lo que yo me esperaba. Aquel día, gracias a un enorme gesto de amabilidad, Raymundo Palacios, me contestó un mail, en donde me invitaba a mí y a mi familia a ver un entrenamiento del equipo en el antes Centro Pegaso.

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Yo, ya te admiraba muchísimo, jugaba al futbol, quería ser profesional, era portero, usaba el 3, tus guantes, y en cada juego, buscaba aprender de tu estilo para ser mejor en la cancha. Y por ázares del destino, después de entrar al C. Pegaso, al primer jugador que me encontré, fuiste tú. Yo me emocioné mucho, tenía 12 años, y los nervios me ahogaban, así que mi mamá, fue hacia ti, y te hablo. Y yo, poco a poco fui acercandome, y en un gesto que nunca olvidaré, me saludaste, me preguntaste mi nombre, me dijiste que no me pusiera nervioso y me diste un abrazo. Y a partir de aquel momento Vilar, sin saberlo marcaste la vida de un niño que hoy, 10 años después te escribe y te agradece ese gesto, y otros más, y todas las lecciones que a través de tus atajadas, declaraciones, goles y emociones fueron marcando mi infancia y mi adolecencia.

Después, apesar de muchos intentos, la edad y alguno que otro problema, me alejaron del sueño de ser futbolista profesional, así que el segundo paso a seguir dentro de mi plan de vida, era estudiar periodismo y seguir muy de cerca al deporte al que amo, el futbol. Y uno de mis objetivos primordiales dentro de la carrera, era entrevistarte. Y en abril de este año, justo 10 años después, y justo en el año del Centenario Atlantista, entrevisté a José Antonio García, algunos exjugadores, jugadores y comentaristas para un documental de los 100 años de Atlante que estaba realizando. Y una de esas entrevistas fue con Miguel Herrera, en un hotel dentro del aeropuerto de la Ciudad de México. Me recibiría en el lobby, después del partido que Tijuana tuvo vs. América en el Estadio Azteca. Y así, fue, asistí puntual, y al primer jugador que me encontré en el Lobby, fuiste tú. Quería pedirte una entrevista, para el documental y de paso cumplir el sueño. Pero aquella noche, no fue la tuya. Y vi, a un Federico Vilar, preocupado, molesto con su desempeño, inquieto, así que preferí no acercarme y dejarte descansar.

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Y sí, de nuevo, diez años después un gesto tuyo en la concentración de Tijuana, me enseñaría mucho de ti, de tu profesionalismo y de lo comprometido (que aunque muchos “críticos” decían que no) que estabas con Xolos, y con la situación negativa que vivían en ese momento. Tú, que has demostrado mucho, ganado mucho, seguías teniendo esa hambre de querer ganar los partidos para la institución que representas. No cumplí el sueño, pero esa lección nadie la borra.

Y qué se puede hablar de un portero, cuando además de ser considerado uno de los mejores jugadores extranjeros que ha venido a jugar a México, daba lecciones de futbol y de vida, desde el primer día de su debut en el futbol mexicano hasta el día del retiro. Y digo el último día, porque en verdad fue así.

El día lunes, por la noche me enteré de tu retiro leyendo una noticia en Twitter. Fuiste Trendic Topic toda una noche. La noticia, como a casi todos, me causó una sorpresa con tintes amargos (he de ser honesto) por muchos factores, el primero porque a pesar de saber tu andar, no esperaba que el retiro llegara justo esta semana y el segundo, porque el día sábado, en casa de mi abuelo te vimos jugar en Tijuana, y nos hiciste recordar mucho al Federico Vilar que jugó en Atlante, con ese estilo que te hacía único: el tomar la pelota a una mano, el ser dueño y amo de tu área y de tu arco. Ese Vilar, que conquistó a todos, lo vimos el sábado, y muchas veces más esta temporada. Así que leer eso, dos días después, vaya que nos sorprendió.

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Pero como lo dije, te fuiste demostrando tu honestidad y sencillez. Hiciste durante la conferencia de prensa, que los miles de aficionados que te admiramos (Rojistas, atlantistas, monarcas, atlistas y xolos) entendieramos tu decisión, y más que cuestionarla, que la entendieramos, y la apoyaramos. Te fuiste como lo mencionó José Antonio García, como súperlider, en tu mejor momento en el último año, y eso, sólo lo pueden hacer, porteros y personas como tú. Sincerarse consigo mismo, y poner un alto de la manera más decorosa posible, no es fácil y tú lo hiciste.

Y eso, es de aplaudirse Vilar.

No me queda más, que felicitarte, por los sueños cumplidos, por hacer feliz a tus abuelos, a tu familia, y a tus amigos, tal como lo leíste en tu carta. Eso, a pesar de que no fuiste delantero, estoy seguro que fue y seguirá siendo el gol más bonito de tu vida.

Y Vilar, gracias por brindarte, en guantes y corazón, por trece años, al futbol mexicano. El niño que fui y el adulto que ahora soy, te agradecemos, cada gesto, cada atajada, cada palabra y sonreímos mucho al saberte satisfecho con lo que conseguiste, y te deseamos, que la felicidad de atajar un penalti de último minuto, no se vaya nunca de tu vida.

 

“Ole, ole, ole, ole, Vilar, Vilar…”

Sobre El Autor

Héctor Núñez

Lector precoz de Villoro, Galeano, Salem, Sabina, Cortázar, Benedetti, Sabines, Vargas Llosa, Vallejo, Neruda y desde ayer, Marwan. Grito los goles del Barcelona y del Atlante, los Touchdowns de los Redskins y los Homerunes de los Diablos rojos del México. Desafino con Serrat, Serrano, AC/DC, Bon Jovi, Led Zepellin, Aute, Silvio, Pablo, Sabina, Andrés Suárez, Luis Ramiro, Fernando Delgadillo, Diego Ojeda, Pancho Varona y desde hace más de un año, Marwan. Y me abrazo con mis amigos. Eso hago yo; lo que soy, lo dejo para otra biografía.