No hay emoción más grande que ver a tus ídolos, aunque sea por una última vez.

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Podio en el Foro Sol

Fórmula 1, es esa bendita fiesta que se hace al rededor tuyo, el deporte de reinas y reyes que van de 0 a 100 en 1.7 segundos, con velocidades superiores a 367 kilómetros por hora (370.2 fue el récord) y que la frenada de 100 la hacen en 32 metros; eso es la Fórmula 1, avance tecnológico, altas velocidades y resistencia aerodinámica, todo esto en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

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FP1, Fórmula 1

Y sí, hace un año hablé de la emoción de tener a la Fórmula 1, la máxima categoría del automovilismo, hablé también del profundo miedo que le tengo al Foro Sol. Esta ocasión la emoción fue más allá, más allá de despertar a las cuatro de la mañana, más allá de resistir al Metro en viernes; a inicios o finales de quincena, en pleno 28, día de San Hipólito, esperar siete trenes, muchos empujones y presenciar tres veces como casi vuelcan los mismos, quizá, ni en el concierto de una banda de metal, la que sea, no se ven empujones así; sí, la llegada al autódromo fue una completa locura, hubo más afición que el año pasado, para ver la primera práctica libre y estuvo cerca de llenarse en las segundas prácticas libres, sin contar el Masters Historic o Fórmula 4. El regreso fue menos intenso, debido (y gracias) a que muchas personas aún continuaban en la Avenida Hidalgo.

El sábado fue menos catastrófico en cuanto transporte se refiere, pero siguió siendo más alucinante que el año anterior. Llegué en punto de las 10 de la mañana, hora exacta para ver la tercera práctica libre, los motores sonaron muchísimo, más que el año, quizá más, porque este año estaba en la segunda fila, a diez metros de la pista, la segunda frenada más fuerte; curva cuatro, después de la segunda recta de DRS; el olor a caucho quemado en una pista de carreras es un placer  que muy pocos disfrutan, que por lo general me dirán enfermo por disfrutar ese olor. Sí, la Fórmula 1 es esa magia y adrenalina que se une para goce de los aficionados, más si en el segundo día ves a muchos tifosi, alonsistas, fans de las balas plateadas o del ídolo local, Checo Pérez. Lo único rescatable de ese día es que a partir de las cuatro de la tarde podías disfrutar de pie la carrera de la F4, lo más atractivo del día pues una serie de accidentes marcaron a la categoría inferior, de 12 vueltas hubo Safety Car en cuatro ocasiones, un choque dejó fuera a un auto que completó el trompo pero con una llanta casi levitando den el aire, un trompo a la salida del apex de la curva cinco produjo el mismo resultado, un pedazo de alerón salió proyectado por el piso y al nieto de Emerson Fitipaldi, Enzo fuera con un motor que se venia quemando desde hace 6 giros. Sí, el sábado fue un caos y al otro día la situación iba a mejorar… y lo hizo.

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McLaren MP4-31

Domingo, 6 de la mañana, mi madre regresó de su viaje a Guadalajara el mismo sábado, lo que significó que después de cuatro días de ir y venir al autódromo por fin disfrutaría de un desayuno casero, aunque para ella eso significó despertar y volver a dormir. El sol se estaba asomando, era una mañana fría, pero ni eso hizo que bajara el ánimo, menos porque venia escuchando a los hermanos Gallagher en el auto de camino al Tren Suburbano. Desde el inicio supe que poner Morning Glory de Oasis significaba eso, una mañana de gloria. La sensación era tal, que ya no me importó cuántas veces me pisaron, me aplastaron en los trenes o se me esguinzó la muñeca de tantas veces que se frenaron en seco los operadores, todo por ir a ver a los mejores del mundo. Llegué por la puerta 9, frente a mí, un muro de seguridad pidiendo una revisión de mochila a los aficionados que llevaron una (eso también aplicó en mí). Frente a un puesto un letrero de magnitudes bíblicas con la leyenda “F1ESTA” en honor a lo que es la Fórmula 1. La fila era grande y la segunda carrera de la Fórmula 4 estaba en marcha, misma que se detuvo por un accidente en la recta principal (ahora no fue Pastor Maldonado). Por fin, después de treinta minutos bajo el rayo de sol fue momento del desfile de pilotos, autoridades e invitados de honor. En un Rolls-Royce Bernie Ecclestone, Adrían Fernández, Horacio de la Vega y Alejandro Abed, después de ellos, Hamilton y Rosberg compitieron por la popularidad de la afición mexicana, Checo Pérez arribó al circuito y el apoyo fue masivo, gritos de los aficionados, porras; con los de Ferrari también era de esperarse, pues las gradas eran murallas rojas; Ricciardo y Max quizá de los más queridos, hasta que llegó Esteban Gutiérrez, tambien siendo ovacionado pero no tanto como Pérez.

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Foro Sol

Detesto los protocolos, mucho y los que me conocen saben que me podría quedar dormido estando parado en un evento así, pero esta cez fue diferente, disfruté el Himno Nacional y a la Fuerza Aérea sobrevolando la zona y haciendo la bandera tricolor en el aire, atravesando la recta principal y la atmósfera que se vivía en el monstruo conocido como Foro Sol. La largada tuvo bloqueos de rueda, choque y polémica generada por parte de Lewis Hamilton que cortó el primer sector de curvas y siguió sin penalización alguna, muchos cierres dde puerta y la salida de Wehrlein que propició un Safety Car de cuatro vueltas; a la entrada del Safety, la carrera al frente fue nulificada por parte del tricampeón, pero las batallas estaban atrás, los dos Red Bulls contra Vettel; Button, Alonso y Palmer diputando el lugar 12; Pérez estancado en batalla con los Williams de Massa y Bottas y Esteban, Grosjean, Ocon, Magnussen y ambos Sauber peleando por no terminar últimos del GP.

Las maniobras de Verstappen colmaron a Vettel, mismo que pedía la posición de vuelta por una maniobra similar a la de Hamilton en la primera vuelta, Max no cedió y Ricciardo estaba sobre Seb. Vuelta 70, la hecatombe se venía sobre Vettel que en un intento desesperado bloqueó en la frenada, provocando una colisión menor con Ricciardo. Hamilton, seguido de Rosberg y un tercer lugar confuso. Verstapen vio la bandera a cuadros en tercer lugar, ya estando en el podio, a Max lo bajaron para subir a Sebastian, pero tres horas después penalizaron a Vettel con 10 segundos por la maniobra con Ricciardo; mismo que se subió a festejar a un podio desangelado, a oscuras y siendo desmontado. Para la foto se quedará la imagen del hombre en rojo y ambas flechas plateadas, dentro del mejor podio del clendario, un podio rodeado de papelitos tricolores y a los pies del monstruo que no me perdonó una salida de pista. Así es la Fórmula 1, así es mi deporte favorito.

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Vettel celebrando el podio.

Sobre El Autor

Jorge Zermeño

Fanático de los autos, Oasis, música en general; escribo sobre la Fórmula 1, intento hacerlo bien. Fan del Atlas, Liverpool, Barça y Ravens (el orden de los factores no altera el producto).