Este ensayo es una colaboración del Maestro Daniel González, para la revista Huella Lince. 

“Néstor Braunstein decía que  lo escrito es ataúd para las palabras, lo que  se escribe queda finado, sellado, nada podrá entrar, ni salir” Este discurso corresponde a ese proceso en el que me encuentro, al presente, al cambio… Y quizás más adelante mi  pensamiento y sentir no será igual, quedará sepultado con las palabras, con este discurso.

 ¿Qué es un Tanatólogo?

 El tanatólogo es un aventurero que se anima a entrar en terrenos movedizos, inestables, no conocidos, es un caminante donde no hay camino, se va abriendo camino; los caminos de la muerte… y porque no los caminos del Ser y de la vida.. Un aventurero que busca el significado de la muerte y al mismo tiempo encuentra el significado ético de la vida y que en esta búsqueda nos da la posibilidad de ubicarnos en un lugar ante la vida y de aceptación ante la muerte.

La muerte:

Cito a Montaigne: 

No hay lugar en la tierra donde la muerte no pueda encontrarnos, por mucho que volvamos la cabeza en todas direcciones como si nos halláramos en una tierra extraña y sospechosa. Si hubiese alguna manera de resguardarse de los golpes de la muerte, no soy yo aquel que no lo haría.

Pero es una locura pensar que se pueda conseguir eso…

Los hombres vienen y van, trotan y danzan, y de la muerte ni una sola palabra. Todo muy bien. Sin embargo cuando llega la muerte, a ellos, a sus esposas, sus hijos, sus amigos, y los sorprende desprevenidos, ¡que tormentas de pasión no los abruma entonces, qué llantos qué furor, qué desesperación!…

Para empezar a privar de la muerte de su mayor ventaja sobre nosotros, adoptemos una actitud del todo opuesta a la común; privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbrémonos a ella; no tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte… No sabemos dónde nos espera la muerte: así pues, esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la libertad. El hombre que ha aprendido a morir ha desaprendido a ser esclavo…

 No podemos evitar enfrentar a la muerte, la muerte no es mala ni buena simplemente es parte de la vida, sabemos de sus misterios, es una incógnita, mucha gente se comporta como niño ante la muerte, juega a ser adulto siendo niño. Al evadir la muerte también ignoramos quienes somos, evitamos estar cara a cara con nosotros mismos, con la muerte, con nuestro vacío, con la angustia. Somos ante nosotros mismos como un extraño ya que el sostén de nuestra identidad depende de cosas frágiles, de caretas y de mascaras que resultaran ser más- caras. Vivimos bajo una identidad prestada. Edificamos nuestra vida sobre cimientos de arena.

Sin darnos cuenta la muerte hace añicos la ilusión y nos expulsa de nuestro escondite, de nuestro paraíso artificial, de nuestro hedonismo, una vida donde se vende sufrimiento y distracción,  de las cosas rápidas, del placer, donde la única finalidad se convierte en conservarlo todo.  De abarrotar nuestra vida de actividades, de evadir nuestro Ser.  Muchos somos muertos en vida, muertos sin sepultura, cadáveres vivientes inconscientes. Nos arrastramos por un desierto sin fin, por un vacío sin poderse llenar, tomamos agua de un vaso de agua salada.

Debemos tomar una postura Ontológica en cada momento, somos viajeros temporales, del tiempo presente. La gente dice adorar la vida, pero la indiferencia a la muerte es una forma de negar la vida. Y quizás nuestra verdadera chamaba en esta vida no se encuentra en desear sino en aceptar las cosas que no puedo cambiar, en el temple, en la  aceptación, precisamente la última etapa del duelo.  Ya que no existe nada que sea permanente o constante, todo llega para irse, como las estaciones de la vida y pasamos de invierno a verano y del verano al invierno.

Octavio Paz diría que la muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida (actos, omisiones, arrepentimientos tentativas, obras y sobras. Y si nuestra muerte carece de sentido tampoco lo tuvo nuestra vida. La muerte podría ser lo que cada quien tiene a partir de lo que se busca, la muerte que se hace, porque al elegir la vida eliges el tipo de muerte, una muerte que se va tejiendo con la vida. La muerte y la vida son intransferibles, dialéctica universal, elementos hilados. ¡Dime como mueres y te diré como viviste!

Aforismos sobre la muerte y la vida:

  • Muchas cosas no se harán conforme a mis deseos, existe un porcentaje que si depende de ti es tu actitud ante lo que estás viviendo. Lo que si depende de mí es mi acción en el instante presente.
  • Debes de querer algo para que realmente pueda ocurrir y aunque quieras algo si no de pende de ti, tal vez jamás ocurra; estas dos líneas hay que unirlas en la vida. Tu voluntad y la voluntad de la vida.  La vida te manda lo que necesitas y no lo que deseas.  Eso que necesitas casi nunca se te antoja y eso que se te antoja casi nunca necesitas.
  • Cuando forzas algo pagas un precio. Si las cosas no fluyen no es para ti, no te toca , no lo forces …si es para ti fluirá suavemente, disfruta lo que está fluyendo y valóralo.
  • Si estás pasando por situaciones difíciles recuerda: todo aparece para desaparecer, es sólo un momento, una época, un invierno, después llegara la primavera. No eres ni el rimero ni el único, eso que estás viviendo le ha pasado a muchas personas, ¡estas vivo y eso es maravilloso!, no te caigas sólo descansa, has una pausa en tu vida, te vas a levantar., todo se enfría y siempre podemos salir de todo, parece duro porque aún no lo entiendes.
  • Mientras más aceptas algo, más lo puedes amar, mientras más lo rechazas menos lo puedes amar.
  • El trabajo personal consiste en aceptar las cosas que no quieres, que no aceptas.
  • Si tú cambias las personas se adaptan a tu cambio; pero perderás tu tiempo si tratas de cambiar a los demás.
  • Las cosas con las que más te estas peleando son a las que más te urge encontrarle agradecimiento.
  • El amor no es un contrato, es lo más cercano a una fuente, es una capacidad de dar.
  • Todo en esta vida tiene costo beneficio te guste o no te guste, causa-efecto, luz-sombra. El que sólo haya paz es sólo tu deseo; siempre hay dualidad. No existen las relaciones perfectas. La inconsciencia te hace pensar en un solo polo. Todo el tiempo está pasando por tu vida la dualidad. Disfruta tus primaveras porque algún día vendrán inviernos.
  • Las relaciones se hacen porque cumplen con un deseo, jamás habrá una relación que cumpla con todas tus expectativas. En ningún momento la vida tenía que crear a alguien para que cumpliera tus expectativas.  Nadie puede cumplir las expectativas de nadie y nadie nació para cumplir las tuyas, si quieres relaciones siempre habrá frustraciones que tienes que aprender a digerir.
  • Mientras más te aferras al deseo más adicto te vuelves al sufrimiento y más drama personal le pones a tu vida.

El duelo

Cada pérdida implica la necesidad de elaborar el duelo. Perdida viene del prefijo Per , que quiere decir al extremo y der que es un antecesor de nuestro verbo dar. Esto nos lleva a pensar que la pérdida implica haberse dado por completo. Vivir el presente y saber soltar. Soltar con amor, entendiendo al amor como una capacidad de dar y de aceptar, ya que es más fácil amar cuando se acepta la temporalidad de la vida y la impermanencia.

La gente pretende nunca desprenderse de nada, pero sólo se cura quien acepta esa pérdida.  Nos guste o no tendremos que soltar a cada persona, cosa, situación, etapa, idea, inevitablemente.  El ser adulto implica saber soltar con amor, con temple, con aceptación.

En una sociedad como la nuestra se piensa que si uno no se aferra a algo es porque es una falta de interés, no puedes prometer el futuro ya que es algo que todavía no llega, se tiene el presente, en todo caso se puede aceptar el compromiso en el presente, disfrutar mientras dure, el ser comprometido en realidad es aquel que deja ir, el aferrarse al pasado es aferrarse a lo que en realidad no es. Y a veces el no soltar es la muerte ya que los deseos, apegos, anhelos y expectativas son la raíz del sufrimiento.

Muchas personas están acostumbradas a ubicarse en un lugar de sufrimiento, de adicción al sufrimiento, donde los efectos especiales forman parte de este sentimiento, no hay que olvidar las palabras de Jean Paul Sartre: al elegir me elijo…ya que en cada decisión tomada, en cada intencionalidad me construyo, elijo Ser. Y si aveces nos preguntamos porque reacciono de determinada manera ante esta pérdida la respuesta es: porque quieres… ya que así lo has decidido.

En la vida siempre hay algo que ya no es, Freud decía que en nuestras relaciones con los otros generamos un falso enlace, nadie te decepciona uno es el que deposita algo: ilusión, fantasía, sueño…aprender a estar consciente, asumiendo nuestra libertad y responsabilidad, a despertar y de ese gran sueño de ilusiones con coraje y valentía…

Aprender a ganar y a perder forma parte de la vida, hay que vivir lo que sigue…

En el Tarot el arcano 13 en realidad no representa la muerte, encarna al cambio, encarna el aprender a soltar lo anterior, lo pasado, lo que ya no está, lo que ya no será. Así es el aprender a soltar implica madurar, crecimiento personal, la oportunidad está ahí para ti, para sacarle provecho, para buscar ser una mejor versión de ti mismo.

Krishnamurti decía una taza sólo sirve cuando está vacía, no sirve una taza llena, esto quiere decir que la taza vacía es aprender a soltar a desapegarse y admitir el vacío. Porque cada vez que yo vacío mi tasa estoy abriendo la posibilidad de llenarla de nuevo.

La vida es entonces una danza de entrar y salir, de llenarse y vaciarse, tomar y dejar, recibir y dar…

La angustia

Así como los agujeros negros se llevan todo cuanto pasa a su paso, el vacío existencial en el hombre se parece mucho a ellos ya que parece que nada lo llena de cosas superficiales e intrascendentes, quedándonos la consciencia de lo absurdo, precariedad, tedio y la depresión.

Vivimos en una sociedad utilitarista, cosificando a los hombres impulsándonos a participar en el sin sentido, evadiéndonos de mil maneras, recurriendo a paraísos artificiales, nada sacia la vida así que no es ilógico terminar con la vida.

La vida es una demanda  de amor, necesidad universal: la de amar, recibir amor, es el deseo de ser pensados por el otro, el deseo de reconocimiento, el hombre desea deseos, estar en la mente del otro por la eternidad, de formar parte de, de conectar psíquicamente ese cordón umbilical al otro. Y en esa relación a la que llamamos amor hay vacíos, dos faltas de Ser, seres incompletos, insatisfechos e incluso insaciables, incapaces de mirar la realidad conformándose con idealizar al otro, con fantasear…

En la vida muchas veces no encontramos  eco a nuestra falta de ser, la búsqueda del amor; tenemos una búsqueda interminable incluso al propio infierno como [2]Orfeo, de ser reconocidos, del amor eterno, de conservar la familia, el amor, de que nada cambie,  de  conservar lo que se tiene, de conservar  a nuestros objetos de amor, de conservar a nuestra amada y no perderla ¡MÁS!, de establecer una correspondencia de nuestros deseos de manera infinita; es al mismo tiempo una negación, una forma de no asumir la Angustia ante la pérdida, a un malestar consigo mismo, por no poder conectarse con alguien más.

La angustia es reconocida en las situaciones límites de soledad, de angustia, de finiquito, es ahí donde  se muestra nuestro Ser; Heráclito decía que cuando el rayo aparece ilumina todo, es un encuentro a solas con nosotros mismos, un encuentro de intimidad, de resplandecimiento del Ser. Un momento inaccesible al lenguaje, en una experiencia única, irremplazable. [3]En la nada brilla el Ser, se ilumina, toma forma, no hay distractores eres  tú con tu ser.

La incompletud como parte de la vida, del vacío, de la falta de Ser, del ensoñamiento universal a los hombres, de la necesidad a crear lazos al no poder soportar la angustia de la soledad, de vivir un sueño que dura poco, un poema que se acerca a la incorrespondencia , basando nuestra vida en una ilusión.  Muchos de nuestros lazos (cordones umbilicales) unen nuestras  fantasías, de representaciones que no son, fantasía que ha de evitar vivir el presente, que lo aleja de su Ser, de su angustia, de mirarse frente al espejo, de evitar la trascendencia en este mundo, de evitar vivir la angustia y por lo tanto impide el contacto al Ser.

CONCLUSIÓN

El hombre es también un ser activo, su conexión con el mundo es a partir de la experiencia del mundo en tanto estamos unidos a él. Mediante la acción en el mundo nos insertamos en él para hacernos cargo de nuestra vida, en una búsqueda constante, de una utopía, de algo que jamás va a poder ser llenado, de una falta, una necesidad constante de estar conectado a otro. Por más que me acerque a él no lo alcanzaré, no lo poseeré, el hombre está sumergido en una incorrespondencia en el poseer, nunca se descansará, mientras se mire al horizonte habrá un deseo. La actividad del hombre se hará entonces inconmensurable e incesante. El asumir nuestra libertad implica enfrentarnos a ese golpe duro de la vida de decidir, el vivir tratar de vivir una vida autentica, conscientes de que al elegir me elijo, conscientes de nuestra intencionalidad, de nuestra libertad.

Pensar en la angustia muy en el fondo no es un tema de soledad, ni la amenaza de la pérdida, sino el encuentro con el Ser. Representa un encuentro de intimidad contigo mismo, de evolución y de crecimiento personal, de mirar con temple la vida, de aceptación y de objetividad sin idealización.  Negar la angustia es negar la vida, evitarla es topar contra un muro obligatorio…pero al final uno tiene que voltear al horizonte y moverse, actuar, vivir, sentir… concluyo citando a Eduardo Galeano con su poema Utopía:

Ella estaba en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.

Camino dos pasos y
el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para que sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.

[1] Martin Heidegger. (2003). Ser y tiempo. México. Trad. Jorge Eduardo

[2] Carlos Garcia Gual. (2007) Mito de Orfeo. Fondo de cultura económica.

[3] Cristián Warnken entrevista a Jorge Rivera Cruchaga.

Sobre El Autor

Óscar Pérez

Me gusta leer, (al mundo y a los libros) platicar casi de cualquier cosa. Amo el lenguaje, a la gente divertida y la comida hecha con amor. Me encanta el sarcasmo, la ironía y la burla. Y escribir, también eso me encanta.