Guadalupe González jamás imagino que al buscar la felicidad y estabilidad económica terminaría trabajando para una red de prostitución y trata de personas.

Es una joven de 22 años, nacida en un pequeño pueblo a las afueras del Estado de México. Su familia era muy pobre y tanto su papá como su mamá trabajaban todo el día haciéndose cargo de ella hasta ya caída la noche.

Cuando Guadalupe cumplió 13 años comenzó a salir a fiestas en bares y discotecas en el centro del pueblo donde bebía alcohol y bailaba con hombres mayores a ella. En alguna de sus visitas a la discoteca  conoció a un hombre maduro, atractivo y que presumía de tener mucho dinero y un carro muy caro. El enamoró a Guadalupe y con el tiempo la convenció de dejar la casa de sus papás y mudarse con él. Los primeros días la trataba con cariño y le daba todo lo que ella pedía, mientras pasaban las semanas le prohibió ver a su familia o recibir visitas, cuando ella se opuso recibió los primeros golpes dentro de su relación.

Pocos días después le prometió a Guadalupe que la llevaría a vivir a una mejor zona en una casa grande y que le daría todo lo que le pidiera. Cuando llegaron a Toluca las cosas cambiaron para ella, ahora se llamaría Jenny y trabajaría como prostituta.

Jenny se rehusó muchas veces pero el que creía que era el amor de su vida y sus cómplices la golpeaban continuamente para obligarla a salir a las calles por la noche, con ropa ceñida y que no cubre más allá de los muslos, labios pintados y ojos con maquillaje que una niñas de 13 no deberían usar para seducir.

Ha pasado casi 10 años encerrada en una habitación, a veces en Coacalco, a veces en Nezahualcóyotl y otras a donde sus jefes la lleven. Jenny aceptó subirse a nuestro auto, le dijimos directamente que no queríamos tener relaciones con ella, accedió a subir por cuatrocientos pesos: “lo de un oral”.

Llegamos a la habitación de un motel sobre la avenida Lopez Portillo en Coacalco, Estado de México. El encargado nos observó de pies a cabeza y nos llevó a la habitación.

Guadalupe en ningún momento se comportó nerviosa ni cohibida, cuando le dijimos que nuestro objetivo era hacer una entrevista aceptó sin ningún problema. Ella aceptó hablar de toda su historia, su experiencia y todo lo que ha visto a lo largo de su vida, se puso cómoda y respondió todas nuestras preguntas. Avanzada la entrevista dijo que en su bolsa tenía un cambio de ropa que la convertía de Guadalupe a Jenny, entró al baño del hotel y salió del mismo con un conjunto de lencería negro, se puso cómoda en la cama y siguió con su historia.

Al final se quedó en silencio y dijo que quería decirle algo a todas las mujeres jóvenes, ella les pide que no dejen de estudiar, que no dejen a sus padres y que no busquen el amor en hombres con dinero, las cosas buenas nunca llegan así de fácil.

La prostitución es un fenómeno que existe en México tolerado por las autoridades del estado, ignorado por la población y satanizado por algunos grupos.

Desde el punto de vista psicológico prostituirse es un abandono del ego y un acercamiento al autocastigo, es la supresión del sujeto y su facultad de elegir en función del cobro de una cuota. Sin embargo, existen distintas actividades económicas que causan insatisfacción a quien las realiza, comprometen sus valores, su confort e involucran la negación del ego al igual que la prostitución solamente que les denominamos: trabajo.

Si bien existen supuestos legales que castigan la trata de personas y el lenocinio, la prostitución específicamente no es una conducta sancionada, ni un delito propiamente.

La juez Primero de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, Paula García Villegas, resolvió que sancionar el trabajo sexual es inconstitucional, por lo que ordenó a las autoridades capitalinas reconocer el derecho al trabajo no asalariado que tienen las personas que se dedican a esta actividad.

El trabajo sexual en varios casos se relaciona con la trata de personas, sin embargo, no son una misma actividad, mientras la prostitución es una opción laboral lícita en México, la trata sí es un delito tipificado en el Código Penal.

En México las Procuradurías y Fiscalías advierten que del cien por ciento de los casos de trata de personas 86.8 % son para la explotación sexual. Esto es causado por una organización criminal que controla las redes de trata en el Estado de México, Veracruz, Tamaulipas, Acapulco, Puerto Vallarta y Cancún.

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Resulta sorpresivo escuchar al licenciado Hector Hugo Tronco Gomez, Procurador municipal de Coacalco, cuando le preguntamos acerca de la trata y prostitución.  El Procurador nos dio una entrevista el sábado 5 de agosto. Después de esperarlo casi una hora el licenciado Hector nos recibió en su oficina, se presentó de mala gana con nosotras y se sentó en su escritorio, al comenzar con las preguntas de la trata de personas se mostró distante y dijo que no estaba enterado del tema de la entrevista, aun cuando al momento de concretar la cita le hicimos saber el tema de nuestro reportaje.

Hector Hugo nos respondió tajante todo el tiempo, él negó la presencia de grupos delictivos encargados de la trata de personas en Coacalco y también negó la presencia de prostitución de cualquier tipo.

Asegura que Coacalco y los municipios aledaños son seguros y no se encuentra en números rojos de seguridad y que tanto el DIF como todas las Instituciones por la juventud, mujeres y niños trabajan en conjunto para hacer de la ciudadanía personas preparadas y con menos riesgo de caer en las redes de la trata.