*Este artículo es una colaboración que desde Polonia nos hace Alejandro Merino, un asiduo usuario de Couchsurfing.

La primera reacción cuando alguien escucha hablar de Couchsurfing, sobre todo si eres de un país  inseguro, es de incredulidad. Pero, ¿cómo?, ¿te quedas en casa de alguien que no conoces?, ¿y tú dejas dormir en tu casa a un desconocido, así nomás?, me preguntan algunos amigos cuando les cuento sobre esta forma de viajar. Pues sí, ése es el principio de Couchsurfing: abrirle las puertas de tu casa a alguien que viaja y que no puede o no quiere pagar un hotel. De la misma manera, cuando tú viajas hay alguien dispuesto a brindarte su casa sin conocerte. Eso es la esencia de Couchsurfing.

couchsurfing chido

Esta comunidad, fundada en 2004, cuenta con millones de miembros en más de 200,000 ciudades. Todo se basa en la hospitalidad, en las ganas de viajar sin mucho presupuesto, de conocer gente de otros países o ciudades, de aprender otros idiomas, de conocer otras culturas.

No estás obligado a hospedar a viajeros si no quieres; muchos miembros prefieren solamente reunirse con otros viajeros en algún bar, recomendar lugares de su ciudad, dar consejos o simplemente conocer gente de otras culturas. Si decides hospedar gente, hay bastantes formas de brindarte seguridad: además de leer el perfil de tu posible huésped, puedes leer las referencias de otros couhsurfers que lo han hospedado y lo que esa persona ha dicho sobre sus anfitriones, con qué frecuencia usa Couchsurfing, en qué lugares ha estado, etcétera. Claro que todo esto no garantiza nada sobre esa persona (en todas las redes sociales hay gente queriendo venderte algo, engañar, lastimar, sacar beneficios), pero en general los miembros de Couchsurfing estamos ahí porque nos gusta viajar o porque estamos dispuestos a ayudar a alguien que viaja y que no tiene mucho dinero. Si algún día has pensado darle la vuelta al mundo o si estás dispuesto a abrirle tu puerta a un par de mochileros islandeses para que te cuenten cómo en su país se come carne de tiburón podrida y tienes un colchón extra o un sofá, quizá te guste Couchsurfing.

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Algunas de las experiencias más interesantes que he tenido al viajar han sido gracias a quienes me hospedan: restaurantes económicos, cafés, pueblos, transportes locales, bebidas típicas, en fin, detalles que no aparecen en las guías turísticas ni en google. Secretos que sólo la gente del lugar conoce bien.

Hace 8 años que uso Couchsurfing cada vez que viajo y no me imagino ahora pagando un hotel y subiéndome al turibús de una ciudad. Una pareja de motociclistas bielorrusos me mostró más de Minsk que cualquier guía turística; una familia de refugiados iraníes en Armenia me abrió su puerta aunque el espacio apenas les alcanzaba; un ciclista húngaro me preparó el mejor gulash que he probado como agradecimiento por hospedarlo; un judío bastante liberal me llevó a lugares en Jerusalén a los que no habría podido entrar solo; un par de mochileros polacos en Chiapas me hablaron maravillas de su país, en el que yo jamás había pensado como posible destino, pero a donde al final me vine a vivir, y donde a menudo duermen en mi sofá desconocidos que, como yo, no tienen más ambición que viajar por el mundo. Y sí, confiando en desconocidos.

Sobre El Autor

Óscar Pérez

Me gusta leer, (al mundo y a los libros) platicar casi de cualquier cosa. Amo el lenguaje, a la gente divertida y la comida hecha con amor. Me encanta el sarcasmo, la ironía y la burla. Y escribir, también eso me encanta.