Homer y Langley Collyer eran unos jóvenes que vivían en una mansión en la quinta avenida de Nueva York.

Al paso de los días, los hermanos se aislaron pues padecían fobias que les impedían tener contacto con la gente. Cerraron con piedras las puertas y ventanas de su casa; se abastecían por las noches y llenaban de basura la casa. Por falta de pago, se quedaron sin luz y sin agua, cocinaban sus alimentos con petróleo y obtenían agua de un parque aledaño.

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Casa de Homer y Langley Collyer

En 1945 la basura era tanta que Langley tuvo que hacer túneles para llevarle comida a su hermano inválido. Cuando habían cumplido 60 años de edad, por miedo a los ladrones, Langley puso trampas para que si estos intentaban entrar, quedaran atrapados entre escombros.

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Casa de Homer y Langley Collyer

Los hermanos vivieron con el trastorno obsesivo compulsivo durante dos años más, en 1947 la policía intentó entrar pues los vecinos les habían avisado que había un muerto dentro de la casa.

La policía intentó entrar al edificio por varias horas, pero las puertas y las ventas se encontraban obstaculizadas por periódicos, objetos de metal y toneladas de basura. Después de las primeras horas encontraron el cuerpo de Homer quien había muerto de hambre apenas hace uno o dos días; sin embargo, el cadáver de su hermano Langley se encontró una semana después, debajo de kilos de periódico, pues al intentar llevarle comida a su hermano, activó una de sus propias trampas.