La final soñada es una realidad. En media hora Argentina liquidó a Paraguay y obtuvo el derecho de disputar el trofeo de la Copa América ante el anfitrión Chile.

Se dice que lo más maravilloso del fútbol es que pronto te da revanchas, y este sábado en el estadio Nacional, apenas un año después de haber perdido la final en Brasil, Messi, Javier Mascherano y compañía, tendrán la oportunidad de ganar un título con la selección argentina, tras golear en la semifinal 6-1 a un debilitado Paraguay  y clasificarse para la final de la Copa América.                                                                                                                                                          Messi, una vez más guio a la albiceleste a la victoria, esta vez desde un rol de asistidor; y a su gran noche se le sumaron dos jugadores que dieron una gran actuación: Javier Pastore y Ángel Di María.

Foto: GABRIEL ROUX

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El equipo dirigido por el  “Tata” Martino no se dejó amedrentar por la siempre dura e incómoda Paraguay y desde el silbatazo inicial salió dispuesta a resolver  la semifinal lo más pronto posible, aunque en los primeros minutos, no le fue nada fácil encontrar huecos dentro de la ordenada zaga guaraní.

En la primera parte, Argentina mostró dos facetas en el juego, mientras que Paraguay intentó reponerse de las lesiones de Derlis González y Roque Santa Cruz que al final le acabaron pasando factura. Antes de los diez minutos, Argentina ya tocaba la puerta de Justo Villar, pero fue con un tiro sin mayor peligro por parte de Pastore.

Al minuto 14, el cuadro albiceleste abrió el marcador gracias a un zurdazo de Marcos Rojo, que tras un momento de confusión por parte de la defensa Paraguay, logró quedarse con un rebote después de un tiro libre.                       Pastore tuvo su revancha y en el 26 puso la pizarra 2-0 con un tiro bien colocado junto al palo, tras asistencia de Messi. A pesar de las lesiones, Paraguay se rehízo con los ingresos de Raúl Bobadilla y Barrios, y aprovechó un exceso de confianza y una pésima salida del rival para que a los 37  descontara y pudiera seguir con vida; Otamendi despejó a la mitad de la cancha, Bruno Valdez ganó el duelo aéreo y, ante una desordenada y muy abierta defensa central, Barrios fusiló a Romero.

Foto: MEXSPORT

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Para la segunda mitad, cuando muchos aficionados aún no habían regresado a su asiento, Pastore recibió el balón y éste abrió desde el centro hacia la izquierda, donde Di María entró en carrera para vencer a Villar y marcar el tercero.

Cinco minutos más tarde, el astro argentino tomó el balón en tres cuartos de cancha, se deshizo fácil de Cáceres y sobre la marcha le hizo un caño a Bruno Valdez, cedió el esférico a Javier Pastore quien intentó definir a un costado del portero, pero este logró desviar el remate, aunque para su mala suerte, el balón cayó en los pies del “fideo” Di María, que sólo le quedó empujar el balón que sentenció cualquier intento de una remontada paraguaya.

De aquí en más, el partido fue completamente argentino, Messi fue imparable cada vez que arrancó y, al 22, Villar frustró su gol, tras pase de Pastore, lo que hubiese sido un golazo para decorar el resultado. Martino no quiso arriesgar a sus jugadores y prefirió cuidarlos para la final, caso de Javier Mascherano quien al estar en riesgo de expulsión, fue sustituido por Fernando Gago al los 77 de acción. El azulgrana seguía dando un  festín de pases y repartiendo juego a sus compañeros y tras una serie de pases en media cancha, abrió a la izquierda, una vez más a Di María, quien puso medio gol a Sergio Agüero, que sólo le quedó empujarla de cabeza.

El autor del quinto gol fue sustituido por Gonzalo Higuaín, que a los pocos segundos, nuevamente con Messi de asistente, marcó el sexto y definitivo gol.

Foto: MEXSPORT

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Argentina jugó su mejor partido en la Copa América, fue despedido con aplausos del estadio Ester Roa  y encarará la final del sábado con la ilusión de volver a gritar !Campeón!, 22 años después. Por su parte, Paraguay, el viernes jugará ante Perú el premio de consolación por el tercer lugar; partido que es bien sabido que, en cada edición del certamen, NADIE lo quiere jugar, bueno sí alguien, coff coff México coff coff.