Con campañas publicitarias de marcas mundialmente conocidas como Diesel, Miu Miu, Gucci, Sisley, Tom Ford, Aldo, H&M, Emporio Armani, YSL, Lacroix, entre muchas más, Terry Richardson se ha convertido en un fotógrafo icónico en la industria de la moda.

Para hablar de moda tendríamos que hablar de la estética, y sobre ello desde el inicio de los tiempos hemos relacionado el arte con lo bello, siempre acompañado de valores positivos, elementos diversos que de alguna manera buscan regocijar al espectador, inspirarlo, moverlo a la admiración, al asombro.

En cuanto a la fotografía de moda, sucede algo parecido. La mayoría busca que para que algo este bien hecho esto sea imperantemente bello, sin embargo, con el paso de los años paulatinamente se ha transformado la idea de lo que es bello, mucho más a lo que en fotografía se refiere.

Foto: Campaña para Sisley

Foto: Campaña para Sisley

Cuando se dice que una es bella o fea, estimable o sin valor, correcto o incorrecto ¿En base a qué se juzga?, ¿En qué criterio debe fundarse el juicio?, ¿En base únicamente a lo estético?, ¿A lo ético?, ¿O será incluso a lo emocional?, Lo que la fotografía en sí misma provoca…

Esto último es quizá la razón del éxito del fotógrafo de moda neoyorkino Terry Richardson. De esencia característicamente transgresora genera polémica en básicamente todas sus fotografías; abandonando todo estereotipo deja atrás la imagen de la mujer “correcta”, frágil y delicada mostrando a una chica desinhibida que da a conocer su lado más humano, muchas veces rozando incluso la línea de lo sexual.

Foto: Internet

Foto: Internet

Sus imágenes tienden a buscar la inmediatez, resultan ser sucias, imperfectas y sin retoques, pero sobre todo con un alto contenido de provocación, a veces llegando a ella con cuerpos desnudos y/o actitudes sexuales, aun cuando no siempre usa modelos con los estereotipos de cuerpos perfectos.

Si consideramos una fotografía de moda como un objeto exclusivamente estético, Terry Richardson jamás tendría éxito en su trabajo, sin embargo, al ser entes esencialmente emocionales, en cada momento de nuestras vidas emitimos juicios sobre cómo nos sentimos ante una fotografía, y lo que nos hace sentir se convierte en un elemento determinante para decir si es o no una buena foto.

Foto: www.terryrichardson.com

Foto: www.terryrichardson.com

Por lo tanto, quizá no deberíamos buscar que una fotografía sea bella exclusivamente en cuanto a la estética se refiere, sino que esta sea considerada “bella” por el impacto que crea.

Es “bello” aquello que place universalmente sin concepto, es decir, desligado a lo lógico, a lo moral, más como un placer desinteresado. Y es que, en efecto, y tomando como base el éxito de este fotógrafo neoyorquino, una fotografía de moda no tiene que ser bella para ser buena, a veces, le es suficiente solo con hacernos sentir algo.