“El Alzheimer borra la memoria, pero, no borra la pasión por el futbol ni las emociones, y ésas son las que queremos recuperar” Dra. Laura Coll.

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En el Mundial del 86′, aquel que se jugó en México, tuve la fortuna de ocupar un asiento privilegiado: el número 35 de la fila “G” en la tribuna general sur del Estadio Azteca. En él, presencie el mejor espectáculo al que he ido en toda mi vida, pude observar detalle a detalle, palabra a palabra el tan recordado gol de Negrete de “tijera” en contra de Bulgaria; también la mano de “Dios” que Diego Armando Maradona trajo al césped del Coloso de Santa Úrsula en contra de Inglatera y vi, casi a la altura del banderín derecho de tiro de esquina, cómo él, driblaba con facilidad a Terry Butcher, lo dejaba asombrado en medio del terrible calor de verano en la capital dejando así a 6 ingleses con una cara de terror impresionante e inmóviles en frente de más de 100, 000 personas que observábamos la perforación letal que dejó en la portería de Peter Shilton el grande de Diego… dibujando una huella imborrable en su vida y en las estadísticas futboleras.

MEXICO CITY, MEXICO - JUNE 22:  Argentinian forward Diego Armando Maradona runs past English defenders Terry Butcher (L) and Terry Fenwick (2nd L) on his way to scoring his second goal during the World Cup quarterfinal soccer match between Argentina and England 22 June 1986 in Mexico City.  Argentina advanced to the semifinals with a 2-1 victory.  AFP PHOTO  (Photo credit should read STAFF/AFP/Getty Images)

MEXICO CITY, MEXICO – JUNE 22, 1986; AFP PHOTO (Photo credit should read STAFF/AFP/Getty Images)

Yo estuve ahí, aunque todavía no naciera. ¿Quién me compró el boleto de entrada? Mi abuelo.

Desde los cinco años, él se encargó de dibujarme a la perfección lo que sucedió en aquel verano mexicano transportándome inevitablemente a lo que él vivió desde su butaca. Y es muy gracioso, porque muchas de las historias que me llevaron a ser un apasionado del periodismo deportivo me las contó él con una precisión quirúrgica, sí, quizás con otros números y otros nombres (amigos) pero nunca dejaba en manos del hipócrita “Tiempo”  o del temible “Olvido” la esencia natural que tiene el deporte: ser algo que se narra de manera cuantitaviva y cualitativa y sobre todo apasionada.

A mí, mi abuelo no me contó historias de batallas épicas entre Kryptonianos y terrestres, me contó historias de once hombres superando a otros once con un balón en el pie y unos botines color negro.

 

 ¡Gracias abuelo!

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AFP PHOTO (Photo credit should read STAFF/AFP/Getty Images)

Y ha pasado el tiempo, y cada vez él y yo, -y todos-, nos ponemos más viejos y empezamos a olvidar cosas (he de confesar que es más preocupante que eso me pase a mi edad) pero nunca, en ningún sólo día hemos olvidado quién anotó el gol del triunfo para que Francia fuera campeón en el 98′ o cómo fue el gol (cuadro por cuadro) que metió Cuauhtémoc Blanco en contra de Bélgica en ese mismo Mundial o quiénes jugaban para el Barcelona en el año del “sextete”… en fin aún recordamos cada detalle.

Y hasta hoy, creía que esa habilidad memorial no serviría de nada mas que para las pláticas sabatinas que tenemos.

¡Pero no!

El año pasado, la Fundación Salut i Envelliment de la Universidad Autónoma de Barcelona descubrió, después de años de investigación, que hablar de futbol ayuda a las personas a retrasar el padecimiento del Alzheimer y el deterioro cognitivo que esta enfermedad provoca mejorando considerablemente la memoria, la manera en que la traen de vuelta y la mejoría hasta en el estado de ánimo de dichas personas que no evitan recordar el gol de su equipo favorito con una sonrisa en la cara.

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Y a sabiendas de esto, una de las revistas de futbol más prestigiadas, no sólo de España sino de todo el mundo ideó una campaña que junto a la Universidad Autónoma de Barcelona y la Asociación de jugadores retirados del F. C. Barcelona, la bautizaron como “Fútbol vs Alzheimer” que busca ayudar a la gente que padece dicha enfermedad y también buscan ser parte fundamental en la investigación y nuevos descubrimientos de ésta.

La dinámica es muy creativa y hasta sumamente efectiva: publicaron cuatro revistas, cada una de ellas representando a una década en especial (40’s, 50’s, 60’s y 70’s) con información publicada como si la revista saliera al día siguiente de que sucedió lo escrito ahí. Los ejemplares impresos se han estado repartiendo en clínicas y casas hogar, donde atienden y dan asilo a gente con dicho padecimiento.

La revista cuenta con una riqueza visual excelsa y con dinámicas que fortalecen la memoria hechas de manera muy cuidadosas y que hasta el día de hoy, muestran resultados muy favorables.

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El proyecto por el momento sólo se está llevando a cabo en España pero la idea, sin lugar a dudas y sin problema, se podría llevar a distintos países, ¿por qué no? el nuestro, -que recuerdos futboleros en cada una de las personas nos sobran-.

Si quieres conocer más acerca de este proyecto, cómo poder apoyar a Líbero y a las fundaciones o hasta cómo crear un ejemplar totalmente adecuado a la época y el equipo que cada una de las personas prefieran, entra a:

http://futbolvsalzheimer.revistalibero.com/#revistas

Te dejo el resumen del partido en el siguiente video. ¿El marcador? Futbol 1 – Alzheimer 0. Y jugamos de local.

Sobre El Autor

Héctor Núñez

Lector precoz de Villoro, Galeano, Salem, Sabina, Cortázar, Benedetti, Sabines, Vargas Llosa, Vallejo, Neruda y desde ayer, Marwan. Grito los goles del Barcelona y del Atlante, los Touchdowns de los Redskins y los Homerunes de los Diablos rojos del México. Desafino con Serrat, Serrano, AC/DC, Bon Jovi, Led Zepellin, Aute, Silvio, Pablo, Sabina, Andrés Suárez, Luis Ramiro, Fernando Delgadillo, Diego Ojeda, Pancho Varona y desde hace más de un año, Marwan. Y me abrazo con mis amigos. Eso hago yo; lo que soy, lo dejo para otra biografía.