Eruditos de la literatura, abandonen esta publicación, aquí se presenta una lista de 5 poetas de la gente sencilla, esa gente a la que Neruda le dedicó su Oda a la crítica.

  1. Carlos Salem.

Empezamos mal porque Salem no es español, pero casi. Si fusionáramos a Sabina y  a Sabines aparecería su impecable poesía. Salem es como Benedetti pero canalla. No tengo duda  que es el mejor de los poetas españoles que en estos momentos revientan los bares y las redes sociales. Te recomiendo que compres cualquiera de sus libros (Follamantes, Memorias circulares del hombre peonza) entres en un bar, pidas una cerveza, te pongas a leer  y no dejes que  nadie te interrumpa si no es para follar.

 

  1. Loreto Sesma.

Si coges un diccionario y buscas la palabra “franqueza” vas a encontrar la foto de Loreto. Esta chica desmonta todos los mitos que los poetas bienpensantes construyeron alrededor de las mujeres. Después de leer a Loreto no tendrás el valor para mirar a los ojos a ninguna mujer.

3. Marwan

Después de conocer a Marwan te vas a sentir enano e insignificante. ¿Cómo demonios puede existir en el mundo poetas tan talentosos? La poesía de Marwan es un disparo al corazón, cada verso te sacude, te derrumba y cuando crees que ha terminado descubres que  solo estaba ensayando. Con Marwan, lo verdaderamente demoledor siempre viene después.

 

  1. Irene X.

Sólo las mujeres tienen la autoridad moral para enumerar la lista de errores y desatinos que ellas mismas cometen.  Eso es lo que hace Irene. Si eres mujer te va a doler mucho leerla porque te va a restregar en la cara todas tus carencias y definitivamente no te va a gustar. Si a pesar de eso, coges valor y lees, tendrás la posibilidad de encontrarte contigo misma y eso puede ser el principio de algo muy grande y muy bueno para ti.

 

 

  1. Escandar Algeet.

Y al final queda Escandar, el poeta de la vida. Cuando lees a este tipo descubres que la vida no vale la pena: vale la felicidad. Porque a  la vida hay que defenderla a pesar de todo: del llanto, de la indignación, de la rabia; en resumen, que deberíamos redefinir la vida, porque todo lo anterior forma parte de ella; y quien nos haya dicho lo contrario solo quería vernos la cara de tontos.