Para Japón cada acto proviene de una tradición. Y hablar de Japón, más que sushi o arroz, es hablar de té. La ceremonia del té, llamada cha-no-yu, chado o sado, es larga, lenta y con varias etapas, 15 concretamente para el protocolo de la realeza, en la que los invitados y el anfitrión forman un todo.

El té inicialmente fue introducido por monjes budistas con los conceptos básicos de toda arte japonesa: armonía, respeto, pureza y tranquilidad; un verdadero camino hacia la sabiduría y la espiritualidad.

El cha-no-yu, también conocido por el camino del té, es un ritual de ofrecimiento del té verde en polvo, que consta de cuatro pasos y el cual es el más practicado.

Inicia en una sala en donde los invitados esperaran a su anfitrión. Antes de entrar deben lavarse las manos y la boca con agua de una pila, a continuación el anfitrión les hará pasar a gatas, como acto de humildad a una estancia con una comida frugal, es decir ligera, llamada kaiseki.

Posteriormente el anfitrión les invita a pasar al jardín para hacer una pausa, naka-dachi, y reposen pacíficamente, después el sonido de un gong indica que deben volver a la estancia.

Ahora la estancia estará más iluminada y con utensilios, que el propietario empleara: la tetera, la vasija con el agua y los recipientes para té, para poder elaborar una degustación de un té espeso, Koicha, así el anfitrión les ira facilitando los recipientes para que cada uno pueda beberlo despacio.

Terminando esta etapa, la ceremonia termina, sin embargo existe una última etapa, en la que los invitados podrán conversar libremente, pues es considerada informal, en ésta el anfitrión les proporciona un té claro, usucha, acompañado de dulces ligero. Para concluir por completo el anfitrión levantará todos los utensilios y hará una reverencia.

Sin duda con el pasar del tiempo la ceremonia ha evolucionado y se ha adaptado a cambios, sin embargo no ha cambiado el valor espiritual y la característica de una estética única al beber de la manera más perfecta, educada y encantadoramente posible, pues el objetivo general de tan impecable ceremonia es vivir el momento.

Sobre El Autor

Óscar Pérez

Me gusta leer, (al mundo y a los libros) platicar casi de cualquier cosa. Amo el lenguaje, a la gente divertida y la comida hecha con amor. Me encanta el sarcasmo, la ironía y la burla. Y escribir, también eso me encanta.