Miles de toneladas de desechos son los que nosotros, los humanos, regamos en todo el planeta sin importar las consecuencias: bolsas de plástico, botellas de vidrio, PET, papel, químicos, entre otros residuos, constituyen un problema global para el cuidado y preservación del medioambiente.

Foto: Internet

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A lo largo de los años, se han realizado numerosas campañas para concientizar a la sociedad sobre este problema, además de implementarse programas para la correcta separación y tratamiento de los residuos según su clasificación, pero tal parece que los esfuerzos no son suficientes pues aún, vemos basura tirada en las calles y ríos contaminados por diferentes tipos de desperdicios.

Sin embargo, diversas especies de animales han sabido aprovechar y dar un nuevo uso a nuestros desechos adaptándolos a su vida diaria.

Ejemplo de ello son las llamadas “aves urbanizadas” como el gorrión común que han incorporado a sus nidos las colillas de cigarro: tras un estudio realizado por la UNAM junto a la investigadora Monserrat Suárez, se encontró que las colillas ayudan a proteger los nidos contra parásitos pero no dejan de ser nocivos para las aves debido a los químicos cancerígenos y pesticidas con los que son fabricados.

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Otro caso es el de las abejas urbanas pues recientes investigaciones dan a conocer que utilizan restos de bolsas plásticas para formar una especie de goma selladora para los panales que, como las colillas, impide la entrada a parásitos.

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En el caso de las playas, los ejemplos más claros son los cangrejos, quienes en lugar de utilizar conchas para usarlas como casa, recurren a botellas de vidrio o latas para habitarlas, al igual que los pulpos u otras especies marinas utilizan los restos de embarcaciones y con ello, formar arrecifes.

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Esto nos muestra la disposición de los animales a adaptarse y, a pesar de que algunos desperdicios los ayuden, no significa que debamos seguir con la práctica de dejar nuestra basura por doquier, al contrario, debemos mejorar nuestra calidad de vida y la de los demás seres vivos con los que coexistimos.