En el mundo, cientos de activistas y millones de personas comprometidas con la causa, luchan para proteger la fauna del planeta contra cazadores y millonarios excéntricos para así disminuir el riesgo de extinción de numerosas especies en alerta roja; otros más se dedican a la concientización y eliminación de espectáculos que expongan el bienestar de los animales: circos, corridas, delfinarios, etcétera.

Si bien existe una Declaración Universal de los Derechos de los Animales establecida desde 1997 y aprobada más tarde por la ONU y UNESCO, muchos países no cumplen con las normas y no son sancionados, y así es que surgen las asociaciones protectoras de animales alrededor del mundo.

De igual modo, y hasta ahora, ningún país europeo había reconocido ante sus propias leyes y gobierno que los animales de compañía -en este caso-, cuentan con un aval que los protega. Francia consideraba en su código civil “bienes muebles” a las llamadas mascotas pero tras la petición lanzada hace dos años por la fundación “30 Millones de Amigos” liderada por la activista Reha Hutin, y quien obtuvo cerca de 700 000 firmas, los perros, gatos y caballos son reconocidos como “seres vivos dotados de sensibilidad”, lo que permite una pena de cárcel a los dueños que maltraten y/o abandonen a estos animales.

Esta nueva disposición ayudará  a determinar quién se queda con los animales domésticos en caso de divorcio además de permitir que estos sean herederos de lo que sus dueños dispongan.

Pudiera parecer una medida un tanto exagerada para algunos pero este tipo de leyes son las que ayudan a disminuir la tasa de animales en situación de calle y el sobrecupo en albergues.

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