No es difícil imaginar que los autores de los libros que tanto amamos se parezcan un poco a sus protagonistas o a sus historias, pero, ¿qué pasa cuando la tragedia supera las páginas de los libros? Cuando un poco de fantasía y tragedia se vuelven una realidad funesta e irónica.

Los hijos del reverendo Patrick vivieron aislados en una parroquia de piedras grises, en Haworth, Inglaterra. Cuando ellos eran aún muy pequeños su madre murió; cuatro años después, los dos hijos mayores murieron también.

Charlotte, Emily, Anne y Branwell –el único hijo varón- quedaron bajo la tutela de su padre y de una tía amable pero muy poco expresiva. Bajo estas circunstancias los niños comenzaron a crear su propio mundo de fantasía, lleno de ensoñaciones, aventuras y deseos. El mismo aislamiento los inspiraba cada vez más. Todas las noches, en la húmeda estancia de la casa parroquial, inventaban historias y las escribían en diminutos cuadernos –de los cuales se han conservado más de 100-.

Imaginaron mundos poblados de reyes, princesas y asesinos. En distintas ocasiones las tres hermanas dejaron Haworth para dedicarse a la enseñanza, pero siempre volvían a su amado paraje, donde podían rememorar su mundo literario.

Cuando publicaron sus obras, las hermanas Brontë optaron por utilizar seudónimos como: Currer, Ellis y Acton Bell, hasta que corrió el rumor de que se trataba de una sola persona.

Su éxito se vio ensombrecido por el alcoholismo y la drogadicción de su hermano Branwell; la vida tranquila se convirtió en una pesadilla, pues se debían pagar las deudas de su hermano y atenderlo en el delirium tremens. Branwell falleció en 1848; a los tres meses, Emily murió de tuberculosis, y a la primavera siguiente falleció Anne, igualmente tísica.

En 1854 Charlotte se casó con el asistente de su padre, aunque su felicidad duró poco, a los pocos meses después de la boda, Charlotte, que estaba embarazada murió.

El talento de la familia Brontë floreció en la desaventura, pues su realidad fue aun más infortunada que sus historias, pero, ¿qué podemos hacer? Nada, sólo disfrutar de los libros que dejaron un legado en la Literatura clásica.

Sobre El Autor

Ali Fuentes