Le pedí que jamás se marchara y que si encontraba mejor camino de la mano de alguien más, no me olvidara porque yo habría de estar ahí siempre, cuidándole los pasos.

Al final se marchó y e indiscutiblemente con el paso del tiempo también me olvidó, no bastó que le implorara, eso jamás es suficiente cuando de dos se trata. Tal vez podría reclamarle su falta de honorabilidad al no cumplir con su palabra pero ¿con qué derecho? Si al cabo del tiempo uno comprende que permanecer en la memoria de alguien depende de uno mismo y no de ellos y que pude haberme quedado de haber sido un poco más valiente.

Hoy, años después de su abandono encontré la carta que jamás le envié y en la que le confesaba lo especial y diferente que era de todos, mis ganas y mis sueños también se los hacía ver y al igual, lo especial de su sonrisa y mi devoción hacia ésta. Corta e inexperta pero con el corazón en cada línea.

Decidí amarte bien, decidí amar tus virtudes
y tus defectos.
Decidí amarte cuando no pueda entenderte e
incluso cuando ni siquiera tú puedas hacerlo.
Decidí hacerlo mejor cuando la vida se te torne complicada.
Cuando tengas ganas de reír, llorar, correr, gritar o
tal vez cantar, también te amaré bien..intenso.
Reinventaré nuevas formas para amarte, me haré valiente a
tu lado y aprenderemos juntos.
Decidí amarte bien porque tú lo mereces.
Decidí hacerlo bien en cuanto me sonreíste con esa mueca
extraña y me pasaba noches enteras descifrando el
significado de tu sonrisa.
Y ahora sé que amarte bien es un compromiso que
asumí conmigo y que tiene como compensación: Tu amor.

Sobre El Autor

Óscar Pérez

Me gusta leer, (al mundo y a los libros) platicar casi de cualquier cosa. Amo el lenguaje, a la gente divertida y la comida hecha con amor. Me encanta el sarcasmo, la ironía y la burla. Y escribir, también eso me encanta.